Manual para ser un músico hipster


Imagen

¿Sueñas con ser un rockstar pero ya estás demasiado grandecito para ser un niño Disney? ¿No tienes ni ganas ni talento como para aprender a tocar un instrumento de manera decorosa? No te preocupes. En mi afán, no de que realices tus sueños, sino de que dejes de estar exhibiendo tus frustraciones en Twitter y Facebook, hoy presento el manual para que te conviertas en un músico hipster sin mucho esfuerzo. Ya que entiendo las diferencias que existen entre ser un gentleman de la Condesa y un pinche gato de la Agrícola Oriental, presento alternativas de diferente precio, tú preocúpate por seguir soñando.

La apariencia

No puedes ser un músico hipster respetable si no luces como uno. Si tienes varo o tu papi te prestó la American Express puedes irte a chacharear a La Condesa en busca de lugares que te venderán los harapos que necesitas (di que es ropa “vintage”) a precios de potentado árabe. Recuerda que mientras más rara y mamona sea la marca, más Hipsterpuntos acumularás. Si de plano no cuentas con más de 200 pesos no te aflijas, la ropa de paca es para ti. Luce igual de madreada y vieja que la que compran en La Condesa, pero de a 20 varos la pieza y si compras al mayoreo hasta descuento te hacen. Eso sí, quítales las etiquetas. Los dioses te libren que algún otro de tu calaña te vea usando un Levis porque de vendido consumista no te van bajar, aunque su fascinación por Apple raye en el fanatismo.

La moda hipster exige que seas más delgado que modelo de pasarela neoyorquina, así que esa panza chelera no va con tu apariencia. Otra vez, si tienes la lana un bypass gástrico no será problema, pero si estás jodido y tu dieta básica se compone de garnachas y pambazos —pues hasta la fruta ya está cara—, tendrás que aplicar “el dedo vengador”. Que no te preocupe el dañar tus cuerdas vocales, más adelante descubrirás que no necesitas cantar bien para ser una estrella hipster o si no pregúntale a Xariñana o Carla Morrison.

La barba hace al hipster. Es hora de que hagas crecer esa barba capaz de hacer palidecer a un menonita y/o bigote digno de General Prusiano. Yo empezaría a pensar en un transplante de vello de partes donde el pudor calla, Pero si no tienes para eso, escabúllete en la noche en la bodega donde guardan los disfraces para la representación de Semana Santa en Iztapalapa, roba una de las barbas y asunto arreglado.

El Nombre Artístico

Ya luces como un hipster, ahora necesitas un nombre que te otorgue credibilidad entre los usuarios de lentes de pasta exageradamente grandes. Por cierto, si no tienes para unos lentes decentes, puedes improvisar con los que vienen en los paquetes de maquillaje de juguete que te ganas en las canicas de las ferias ambulantes. Pero no nos salgamos de tema.

Los nombres cool están prohibidos para ti, olvídate de buscar algo que se parezca a AC/DC, Def Leppard o Led Zeppellin, tú necesitas un nombre mamón, eso sí, se tiene que escuchar bien europeo. Algo como Perestroizco Booleano o Mufante atormentado. Si te preguntan qué significa les puedes responder que es algo tan profundo e intelectual que jamás lo entenderán.

Los instrumentos

Aquí es donde la cosa aparentemente se pone difícil  pues bien sabemos que los acordes que te sabes los aprendiste en una Guitarra Fácil cuando intentabas ligar a tu amor platónico con canciones de Maná. No te preocupes el talento es lo de menos. Olvida todos los acordes que aprendiste y empieza a poner los dedos en los trastes que se te ocurran, mientras más raro suene mejor, si alguien te dice que suena feo lo puedes callar diciendo “Es que tú no entiendes y nunca lo entenderás”. Ni se te vaya a ocurrir seguir tiempos y compases, nadie te perdonará que toques algo cercano al compás de 4 tiempos. Cuando te pregunten en que compás tocas le dices una mamada así como 18/164 y cuando se quede con cara de “Qué pedo” le dices “Es que tú no entiendes mi arte y nunca lo entenderás”.

En cuestión de instrumentos mientras más raros mejor. No importa si suenan como los gritos del ginecólogo de Lindsay Lohan en su última revisión, siempre que haya sido manufacturado por un monje budista ciego y manco que se encuentra en retiro espiritual en Kualumpur. Lo raro está in.

Si no tienes ni pa’l boleto del metro puedes acudir a cualquier deshuesadero de la ciudad y buscar botellas de Orange Crush (Hipsterpuntos extra por lo retro que es la botella) si a ésta le agregas el sonido que produces al golpear la tamalera de tu mamá con el molinillo pa’l chocolate empezarás a sonar como un músico serio.

El canto

Este quizá sea el punto en el que creas que tu carrera puede derrumbarse pues tu voz no se escucha bien ni en la regadera, vamos estás seguro que cada vez que cantas un perro de periférico se suicida. Una vez más, tus preocupaciones están de más. Lo primero que vas a necesitar es una pinza para colgar la ropa. Vas a tomar la pinza y la vas a colocar estratégicamente en tu escroto, entre gónada y gónada. Esto elevará potencialmente el tono de tu voz, lo que hará que logres alcanzar esos tonos solamente audibles por perros, pero que a los hipsters les encantan pues le otorgan a la música ese sonido “orgánico” que sólo los ángeles que andan en bicicletas antiguas pueden lograr. Otra vez, la afinación es cosa anticuada.

Para terminar de darle a tu música ese “ambiente armónico que parece salido de un universo distópico donde todos es color y belleza (si a ti te dio hueva leer esto imagínate la que me dio escribirlo)”  consigue un teclado Casio y agrégale unos violines, honky tonks y demás instrumentos mamones. Si perteneces a “los de a pie” creo que en Elektra ya los venden en paguitos chiquitos pa’ pagar poquito.

Ya escogiste tu nombre, tu instrumento y cómo vas a cantar, es hora de que hagas tus propias grabaciones. Mientras más “vintage” sea, mejor así que puedes usar tu grabadora Magnavox que tenías arrumbada, ponerle un casette y empezar a cantar. El cielo te libre de usar algún programa que corra en Windows, si no es Apple, no está aprobado.

La portada

Ya está listo tu demo, ahora necesitas una portada, si tu poder adquisitivo te alcanza para solventar tu colegiatura y gastos de la Ibero, entonces no tendrás dificultad en encontrar un diseñador igual de hipster que tú. Manos a la obra. Si, por el contrario estás jodido, haz lo siguiente. Róbale la bici al lechero, mientras más vieja esté la bici mejor. Pídele a tu cuate, el que tiene smartphone, que te tome una mientras montas la bici al momento que tienes el atardecer a tu espalda. Edita la foto en Instagram usando un filtro mamón. Agrégale un título que suene a canción de Fey así bien artístico como Azucar Amargo o  Éste no es un disco y ¡voila! Eres casi un músico hipster.

Cómo expresarse

Ahora que la fama toca tu puerta, tienes que aprender a hablar ante las cámaras en entrevistas. ¿Has escuchado hablar a cualquier deportista después de un partido? ¿Has notado que siempre dicen lo mismo? Cosas como “el equipo jugó bien”, “el rival fue difícil”, “hay que seguir trabajando” se escuchan consuetudinariamente salir de sus bocas. Pues tu caso será similar pero, obvio (so idiota) con diferentes palabras. Ante cualquier entrevista rantearás sobre los Beatles, dirás que buscas que en tu música busca esas atmósferas orgánicas y sublimes que intentan llevarte a tiempos y lugares mejores, que todo se trata de amores perdidos y buenos amigos; que tú música es difícil de entender, que sólo los intelectos elevados la asimilan y que buscas renovar las estructuras musicales de este mundo fundamentalmente conformista. No falla.

La fama

Para cuando empieces darte a conocer, te darás cuenta que mientras menos fans tengas es mejor pues, tu credibilidad hipster es inversamente proporcional al número de fanáticos que posees. Pero no te preocupes, cuando tus primeros fans se hayan ido, llegarán otros que de todos modos no entienden tu música pero que te idolatran como la nueva venida de Mozart, el chiste es seguirle vendiendo el traje invisible de oro al rey. Disfrútala hasta que se den cuenta que realmente tú música era realmente mierda. Que eso no te aflija, para cuando eso suceda ya estarás contando tus millones en tu depa de la Roma o preparándote para tomarle el pelo a las tribus urbanas por venir.

Nota: Si todo esto no funciona, igual te puedes convertir en crítico musical. 

Anuncios

Acerca de naufig

Blogger y músico de tiempo completo, egolatra de profesión
Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s